domingo, 10 de junio de 2012

Contrato de vuelta:

Resulta fabuloso, ¿verdad? Casi se te van cortando las ganas de verter unas palabras, tras este breve tracatá;

Rezaba así:

No he vuelto, nunca me he ido, siempre he estado, no sé aún donde.
Oído, deja de castigarme con los placeres del alma.
Ya no apetece oír, ni ver, mirar; (tirando de extremo.)

caminaré, no tengo prisa, ni ninguna intención de un a donde.
Me gusta sonreír, pero cuando no estoy solo.
Sigo buscando la melodía, es la clave, la forma más rápida y eficaz de comunicar alma y pensamiento.
Pero por lo pronto hago lo que puedo, que es poco.
Ando ocupado, no me gusta perder el tiempo, mi afición más común.

Cada vez lo tengo más claro, quiero ayudar al mundo.
A la par que siento un empuje que me impulsa fuera de este.

La he buscado, no la he encontrado, alejo la rabia.
No me gusta perder la calma, templo los nervios, aprieto los nudillos.
Sigue sin correrme la prisa, pero a veces siento que se me agota el tiempo.

Sigo buscando mi sitio, pero no me importa estar de pie.
El ser humano no deja de alucinarme, y a veces cautivarme.
Pero sin embargo a veces resulta traicionero, debe verse así mismo.
De tanto en cuanto, nunca está de más.

Y sin más les dejo con esta ambigüedad,
por ahora no se me ocurre nada más.

Ya les contaré más, cuando tenga algo más sólido preparado.
No tengo los papeles en su sitio,
pero no suelo perder la cabeza.

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