sábado, 30 de julio de 2011

Prometo volver.

Ahora tan solo sigo volando alto:
Los días pasan, la monotonía ya no duele tanto, la rutina no pesa. Hay que saber conducir bien la balsa a través de la corriente. Siento el peso ligero en mis hombros, huelo la libertad, la acaricio con mis manos.
Todo en apariencia tiene pinta de ir mejor, me evado cerrando los ojos, pero sigo siendo quien conduce. Se acabó el dejarse llevar, las riendas están bien sujetas, al menos por ahora. Espero no caerme del caballo en mucho tiempo. Todo se andará según mis actos, decisiones, como vengan los vientos, pero andemos por ahora en el presente, que es lo que toca. Sigo manteniendome en mi línea, tengo paz y tranquilidad en estos días, sigo observando, anotando y extrayendo conclusiones de lo necesario, siempre que no esté equivocado claro está. Aferro mis manos allá donde necesiten soporte. 

Regresan los días completos, sonríe y genera afecto, sensación calida, sabor a hogar, después de la propia cuna. Vínculos que vuelven a encenderse, vínculos que brillan más fuerte. 
Queda otro mes, espero seguir en buena línea, no perder(me), que sea lo que tenga que ser, se luchará hasta donde esté en alcance.

Luchar por lo que uno quiere, esfuerzo, templar el animo, paciencia, saber esperar, mantener la calma, respirar profundamente, pensar antes de actuar, comprender el factor tiempo y saber emplearlo. Tarde o temprano, genera fruto, si la semilla fue la correcta.

Merece la pena.
 

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